Bajo la luz de la luna y entre los árboles del bosque de Azkorri, se desató LoBasoa, la fiesta de los Jawas errantes.
Pequeños y misteriosos, envueltos en sus túnicas pardas, correteaban entre sombras y raíces, llevando consigo luces parpadeantes y ruidos eléctricos que parecían provenir de otro planeta.
Entre saltos, risas guturales y el crujido de dispositivos curiosos, tejieron un ritual secreto que sólo la noche y los árboles podían entender. Cada chispa de fuego y destello de sus gadgets era un conjuro de caos y diversión.
Nadie recordará todos los detalles de esa noche, pero quienes estuvieron cerca juran que los Jawas de LoBasoa dejaron un rastro de misterio, travesura y energía cósmica flotando entre las hojas del bosque de Azkorri… hasta que los árboles susurren que es hora de regresar.