Junto a nuestros amigos del MecMec desarrollamos dos piezas independientes, un bocata y una hamburguesa.
Cada creación mantiene su propia personalidad, pero ambas llevan nuestra obsesión por el sabor y el estilo, en una colaboración combinando skate, estilo y gastronomía callejera

En una noche cualquiera, entre el humo del aceite y los cánticos del metal caliente, una madre de poderes desconocidos entró en la cocina del MecMec.

Con paciencia ritual y mirada sabia, convocó una doble smash burger de vaca con label, fundió queso cheddar hasta hacerlo oro líquido, y dejó que el bacón ahumado crujiera como fuego sagrado.

Añadió cebolla caramelizada y pepinillo dulce alemán —símbolos de equilibrio entre caos y dulzura— antes de sellarlo todo con la legendaria salsa Dagger custodiada desde generaciones y todo quedó sellado dentro del pan brioche, suave como una nube y peligroso como un hechizo

Dicen que esa noche no se cocinó una hamburguesa… se abrió un portal.

En un atardecer teñido de humo y aroma a carbón, un grupo de errantes culinarios entró en la cocina de MecMec.

Con manos expertas y secretos transmitidos de generación en generación, colocaron la pechuga de pollo dorada sobre el pan, añadieron bacon crujiente, la cebolla caramelizada que parecía susurrar hechizos antiguos y un queso cheddar fundido que brillaba como oro líquido.

Para sellar la creación, vertieron un toque de salsa secreta Dagger, un elixir que solo los valientes se atreven a invocar.

Quien osa probarlo no solo degusta un bocata… participa de una travesía de sabor que despierta los sentidos y cuenta historias de caminos recorridos y secretos compartidos.

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Chopos street 1, 2 y 3